sábado, diciembre 31, 2011

Tiempo de cambios

Cambios, año de cambios, 2011 cambiado, mundos diferentes, sueños encontrados. El valor de volver a valorar lo que nunca habia valorado. El sur pegado a mi costado, y un verso escrito al reves, que me explaya para volver a creer. Y ahí, en medio de esta jugada obscura, todo volvió a ser, y entre besos desacatados y sonrisas inborrables el mundo volvió a nacer cuando aún no habia terminado de volver.
Y caí entonces en la piel de quién nunca quise ser, pero arrastrado por besos que me dejaron ser, y tirado por pasiones que nunca quise detener; me sentí durmiendo en la piedra más dura mientras el sol calentaba mis venas. Y a pesar de lo abstracto del fin de año que aplaco, póco queda suelto de mis sueños de enero.
Así recibo diciembre un 31, fuertemente entero, con una quebradura a mitad de sanar, con un curador de heridas que funciona a la perfección cada vez que lo empiezan a aplicar, y, aunque con ardor muera entre lágrimas las broncas que el pasado me devuelve en recuerdos, intento responder las preguntas con la más sincera verdad. Entonces respondo y digo que en un año de cambios si hay algo que cambió fue mi vida, y desde ese entonces reconozco en mí el que alguna vez supe ser, el que habia muerto en una relación sin salida, el que habia caído en la tristeza y la agonía de beber a sorbos los gritos de la ira, y quién cantaba a llantos ahogados una libertad que aun me intenta retener, pero que a partir del proximo día dejará de agitar.

Santiago Abregú