sábado, febrero 25, 2012

Espantapajaros

Me resigno a mirar por la ventana, a bajar los brazos, a esperar tus besos y mirar tu espalda. Podría darme el lujo de gritar, de escapar corriendo y dejar todo atras; dejar el mundo de colores y volver al cepia que tanto me hace anhelar. Si tan solo vieras como las inseguridades flotan en el fondo de la pecera, como los sueños se esfuman en tan poca verdad y tanto dolor y cegera. Tal vez compusimos un tema juntos, un par de frases alegóricas. Algo tambien sabiamos, nos embriagamos de licor mil veces, nos bebimos fresnos fuertes arrancados de raíz. Fuimos un poco espantapajaros del pasado, inconclusos del presente y leones del futuro. Somos algo como sin palabras, y un poco de todo. Construímos más que mil verdades, armamos una ruta por donde vivía nuestro sueño y nuestro canto. Complacimos al bien, complacimos al mal; jugamos con Zeuz, con Dios y Satanás. Armamos de bronca hasta lucifer y creímos que todo lo que nos rodeaba podía escapar. Pero todo se encierra en un encordado pobre, en un suelo mal pisado, y en tus besos que de a poco caen de boca en mi costado.

Santiago Abregú.

domingo, febrero 05, 2012

Ensueños de grandeza.


No hay silencios que tengan acceso directo a nuestra conciencia, si a ciencia cierta sabemos que los brazos son el mejor remedio a tanto desconcierto. Es cuando vemos el Sol amanecer en los ojos tristes de tu mujer, es el momento exacto en que nuestra expansion se mete en el entorno de su atardecer; y acabamos besando los recovecos que no lagrimean con el fin de alegrar, de enmarcar, de auyentar, de esconder las tristezas que la han de aquejar. Y lograr en un simple gesto desentonar, y que de su boca se escape una risa, y que esa risa se convierta en carcajada, y esa carcajada en un beso, y ese beso en un llanto más fuerte pero desahogado. Y armar entonces una cadena sin fin, donde los besos se confunden con llantos, y los llantos con brazos, y los brazos con abrazos, y se van convirtiendo en besos, y mas besos, y la pasión y el fuego que erosiona las lágrimas y otro abrazo, y otro sueño y caemos, y bebemos, soñamos, embriagamos la desazon con piel, y la piel se transforma en vos, y yo, y somos uno y uno termina siendo dos; y dos somos vos y yo, y yo y vos de vuelta, y los besos y los abrazos y la ternura, el amor, la verdad, la tristeza desaparecida, el sueño envuelto, el amor resuelto y las lágrimas que caían secas en medio de una almohada desolada pidiendo a gritos otro round de tristezas acabados en... sueños de grandeza.

Santiago Abregú