Tengo el tiempo cambiado, los cables cambiados, el aire cambiado, el silencio cambiado. Tengo el frío entablado, los sueños congelados, el enojo estampado, el aire estancado. Tengo el sueño enojado, tengo los ojos doblados, tengo el miedo envenenado, tengo el encierro en mis manos. Tengo lo triste en el ojo, lo feo en la ventana, la pared enmarcada y el sol averiado.
Tengo el barrio cambiado, las calles calladas, el error esperando, las maderas crujiendo; el sol, la luna, las nubes ocultas; el rumor de lo que nos queda bailando. Tengo las sabanas aburridas, el cuerpo extendido, la salud nerviosa, la radio apagada; la radio apagada. La lucha unificada, los jugos en la mano; las historias en la mañana, la música aislada. Tengo frases y recortes, pensamientos como resortes, tengo el bullicio andante, la comezón pensante y la frescura atenuando.
Tengo el tiempo cambiado, los cables cambiados, el aire cambiado y el silencio cambiado. Tengo mil cosas en mi repisa, diez mil mas en mi cerebro; tengo todo lo que puedo; pero siento que estoy perdiendo el tiempo.
sábado, abril 11, 2020
viernes, abril 29, 2016
Librarnos del otro
Quizás debimos destruir todo de una, romper todo tipo de lazos y hundir los
recuerdos en sueños que nos dolerán en la almohada. Despertaremos entonces con lágrimas
en las mejillas, con amargura en la boca y con desconcierto en los ojos.
Pensaremos que nada de esto fue real, que lo que vivimos fue puro sueño, pero
miraremos el reloj, marcará la misma hora de siempre, y entenderemos que fue una
resaca pasional, un beso de recuerdos y un golpe en el inconsciente. Nos
daremos cuenta entonces que jamás podremos librarnos del otro, sólo lo
dejaremos durmiendo.
Santiago Abregú
Santiago Abregú
jueves, marzo 03, 2016
Puede que..
Ten cuidado con quién sueñas, con quién nombras, con quién piensas. Puede que piense lo mismo, puede que sea distinto. Puede que perdamos la noción, la razón, el tiempo, las formas. Puede que no seamos nadie más o seamos todo junto. Puede que seamos uno, dos, cuatro o cinco. Puede que te deje de lado, puede que te pegue a mi lado. Puede que te extrañe, que te ame, que te quiera, que te alejes, que te acerques, me beses, me abraces, me tires, me rías, me sonrias, me enciendas, me apagues, me tortures, me ates, me sueltes, me mires, me cegues y me mates. Puede que sólo me queden tus besos en el recuerdo, un par de llamas prendidas y una vela encendida. Puede que no seamos nada, puede que no existas, puede que desaparezcas. Puede que te pierda, te encuentre y te vayas... puede que después de todo no pase nada y te quedes conmigo hasta el amanecer mirando el sol.
Santiago Abregú
Santiago Abregú
miércoles, noviembre 04, 2015
Escrito en el cuello
Nunca te abracé tanto como ayer, ni te extrañé, ni te besé. Nunca hice de nuestros sueños tanta realidad como anoche, ni dibuje fábulas de mentiras en mi mente. Nunca quise que fueras más de lo qe te decía, pero sos mas de lo que pensaba. Nunca creí que caería, mucho menos que me mirarías. Nunca pensé en otra cosa, ni en vos, ni en nosotros, ni en nada más que unos besos en la boca. Nunca fui dueño de mi pensamiento, me secuestraste, me raptaste, hiciste derroches en mi cuerpo. Nunca pensé en tus marcas como marcas en lapiel. Nunca llegaste a dejarme un beso escrito en el cuello, nunca creí que llegaríamos tan lejos. Nunca creí que por más que me silenciara cada verso que te digo era un suicidio sin hacer espamento. Nunca creí que podría haberme visto envuelto en tu cuerpo, y ahora no creo que pueda salir ileso.
Santiago Abregú
Santiago Abregú
miércoles, agosto 28, 2013
Quiza no entiendas la razon de que un no sea mas duro que otro no, quiza no sepas que lo unico que busco es la foto enmarcada denosotros mirando la puesta del sol en una bahia cerrada al mundo por lo que de lejos ven que somos. No entendes quiza, lo fatidico de mi pasado similar a tu presente que llevo a cortar lo que parecia intecto y peramente. O nunca lograste percibir que mi pedido por mas eterno que fuera era sincero, y que si buscaba verte no era por orgullo, ni por recelo, sino por lo que me tranformaba al verte caer en mi. QUiza ya olvidaste todos los labios que roce antes de besarte, todas las comisuras que amague para no romper loq eu queria romper. O quiza ya se vencio el juego de locuras fabricadas en papel que dictaban lo que de aca a fin de mes ibamos a hacer. Quiza no sabes como reaccionar ante las inmensas ganas que tengo de escapar, de dejar este lugar, de darle un respiro a esta inmunda ciudad. O no lograste ver aun, que desde lejos estoy mirando el pasado para entender porque con tanto tiempo encima aun no mepodes entender. Quiza sean mis locuras, quiza sea mi conservadurismo, o serà que al fin y al cabo nada esta como yo lo tenia escrito, sino que con tu codo borraste lo que con mil esfuerzo marcaste.
Santaigo Abregu
Santaigo Abregu
miércoles, julio 24, 2013
Textos inconclusos VIII
Almohadones
Es necesario, a veces, deshacerte de los almohadones que tenemos pegados en la cara todas las mañanas que soñamos con el pasado. Las plumas que aun nos pican molestan los pocos parpados que de tanto parpadear gastados estan. Es entonces el momento en que decidis terminar, y ves con malos ojos la idea de empezar a llorar. Escribis unas lineas con garabatos al azar, le mezclas un toque de angustia con algo de hipotetica felicidad, y haces del sin fin de sollozos un calabozo con una pizca de sal.
Al fin, al cabo, avanzas. Tiras en la heladera un par de sueños para congelar, te mentis diciendo que mañana los vas a revisar, y prejuzgas a la noche que esta por empezar. Son las 9 am, y aun no sabes para donde encarar. Estas quieto. Solo. Mirando fijo el otoño que te esta por avanzar. Creas fantasmas palidos con caras al azar, les tiras un hueso para empezarlos a alimentar, y tu historia se encuentra envuelta en la novela que anoche no quisiste terminer. Y perdes el rumbo que te lleva a la realidad, y así, con un poco de silencio en la boca, empezas a callar todos los temores que de grande pensas que te van a acechar.
Borracho
Cuando el tiempo avanza te das cuenta que las cosas cambian y vos no las queres ver, no las podes ver. Borraste en el camino un novillo de lana hecho historia y suplantaste poster de tu pared de recuerdos con pintura amarga de un azul algo tieso. Perdes el rumbo mientras recordas las anecdotas de quien no buscaba alguien para llorar, sino que sonreìa por no verlo llegar. Descubris así la dureza con la que el reloj te tumba, y caes, y te levantas y volves a encotrar una coleccion de almanaques que marcan tu edad. Y en medio de esa hogera de ensueños frustrados, de locura perdida, de inocencia ausente, recordas un pequeño refran y un olor a hogar que desmembrana todo el laberinto para de a poco volver a acomodar las piezas que hace tiempo tiraste por el suelo cuando borracho en tu casa volviste a entrar.
Algo Oxidados
Las desilusiones se encuentran a la vuelta de la esquina, cuando ves en el mundo una pared llena de versos que quedaron anclado en un recuerdo algo oxidado. Se convierte la realidad en el paganismo de una utopia, buscas en el borrador las explicaciones que te dejen contento sin la necesidad de pensar. Vendes entonces gramos de amistad y de verdad, en un sutil cuentagotas tapado, y recreas en sueños lo que hace rato te tiene atrapado. Pero caes en cuenta que nada puede variar, que los que rajan, corren por la venta, miran de reojo el suelo, pensando en desaparecer y fisgonean las sogas que tiras preguntandose si vale la pena agarrar. Pero escapan a los brazos que siempre quisieron encontrar, y revuelven las fotos pegadas en el suelo, y escriben con tinta invisible lo que mas le duele, porque el orgullo los cega, y no ven, que desde el costado de la ruta hay un sinfin de acomodadores dispuestos a darles una función mejor.
Santiago Abregú
Es necesario, a veces, deshacerte de los almohadones que tenemos pegados en la cara todas las mañanas que soñamos con el pasado. Las plumas que aun nos pican molestan los pocos parpados que de tanto parpadear gastados estan. Es entonces el momento en que decidis terminar, y ves con malos ojos la idea de empezar a llorar. Escribis unas lineas con garabatos al azar, le mezclas un toque de angustia con algo de hipotetica felicidad, y haces del sin fin de sollozos un calabozo con una pizca de sal.
Al fin, al cabo, avanzas. Tiras en la heladera un par de sueños para congelar, te mentis diciendo que mañana los vas a revisar, y prejuzgas a la noche que esta por empezar. Son las 9 am, y aun no sabes para donde encarar. Estas quieto. Solo. Mirando fijo el otoño que te esta por avanzar. Creas fantasmas palidos con caras al azar, les tiras un hueso para empezarlos a alimentar, y tu historia se encuentra envuelta en la novela que anoche no quisiste terminer. Y perdes el rumbo que te lleva a la realidad, y así, con un poco de silencio en la boca, empezas a callar todos los temores que de grande pensas que te van a acechar.
Borracho
Cuando el tiempo avanza te das cuenta que las cosas cambian y vos no las queres ver, no las podes ver. Borraste en el camino un novillo de lana hecho historia y suplantaste poster de tu pared de recuerdos con pintura amarga de un azul algo tieso. Perdes el rumbo mientras recordas las anecdotas de quien no buscaba alguien para llorar, sino que sonreìa por no verlo llegar. Descubris así la dureza con la que el reloj te tumba, y caes, y te levantas y volves a encotrar una coleccion de almanaques que marcan tu edad. Y en medio de esa hogera de ensueños frustrados, de locura perdida, de inocencia ausente, recordas un pequeño refran y un olor a hogar que desmembrana todo el laberinto para de a poco volver a acomodar las piezas que hace tiempo tiraste por el suelo cuando borracho en tu casa volviste a entrar.
Algo Oxidados
Las desilusiones se encuentran a la vuelta de la esquina, cuando ves en el mundo una pared llena de versos que quedaron anclado en un recuerdo algo oxidado. Se convierte la realidad en el paganismo de una utopia, buscas en el borrador las explicaciones que te dejen contento sin la necesidad de pensar. Vendes entonces gramos de amistad y de verdad, en un sutil cuentagotas tapado, y recreas en sueños lo que hace rato te tiene atrapado. Pero caes en cuenta que nada puede variar, que los que rajan, corren por la venta, miran de reojo el suelo, pensando en desaparecer y fisgonean las sogas que tiras preguntandose si vale la pena agarrar. Pero escapan a los brazos que siempre quisieron encontrar, y revuelven las fotos pegadas en el suelo, y escriben con tinta invisible lo que mas le duele, porque el orgullo los cega, y no ven, que desde el costado de la ruta hay un sinfin de acomodadores dispuestos a darles una función mejor.
Santiago Abregú
sábado, junio 08, 2013
Por comenzar
Tiene que ser hoy, no queda otra,
ese instante que tanto anhelabas esta por pasar,
no hay forma de fallar.
Lo ves, ahi viene,
recorre la obscuridad de izquierda a derecha,
lo ves acercar, no para, se acerca...
Le empezas a desconfiar,
sabes que te va a golpear,
no disminuye su velocidad,
no retrocede ni parpadea.
Se ve, se oye, se huele.
Esta ahi,
listo para plantar algo más,
un desconcierto total,
una sensación de fin que esta por comenzar.
Santiago Abregú
ese instante que tanto anhelabas esta por pasar,
no hay forma de fallar.
Lo ves, ahi viene,
recorre la obscuridad de izquierda a derecha,
lo ves acercar, no para, se acerca...
Le empezas a desconfiar,
sabes que te va a golpear,
no disminuye su velocidad,
no retrocede ni parpadea.
Se ve, se oye, se huele.
Esta ahi,
listo para plantar algo más,
un desconcierto total,
una sensación de fin que esta por comenzar.
Santiago Abregú
domingo, marzo 17, 2013
Ilusiones consentidas
Voy a permitir que escribas un tercio de nuestra historia en papel, y recibiré réditos del mal que me has hecho antes de empezar. Será la posición perfecta en que me veas actuar, fingiré como nunca que algún día te supe amar. Construiremos juntos un verso indescifrable de amor eterno, la gente creerá más en nuestros gestos que en nuestro andar. Y pasaremos los dos tercios de la vida fingiendo esta mentira, diremos que fuimos soberbios alocados, desbocados, amantes; habremos sido los dioses del amor y del ensueño, nos envidiaran de a ratos y nos odiaran de a poco. Pero en el final del recorrido veras, que esta fabrica de ilusiones consentidas no es mas que un puñado de muerte en medio de tus ojos ciegos a puntos de ver.
martes, febrero 05, 2013
Afinado
Nada quedase quieto en un sólo lugar, todo se convierte en un sonido envolvente que viene y va. Te recuestas dos segundos en la afinación de una guitarra en Sol mayor, y no haces nada por desafinar. Escribís los cuentos en cursiva para no desprolijar, y vendes esquirlas de sueños que hace poco dejaron de explotar. Pensas en instantes inquietos los pasos a desarrollar, preferís beber de un vaso amargo los labios que no te dejan de molestar. Recortas del periódico las imágenes que te hacen retroceder, y las pegas en la acera para avanzar. Cuando podes, prendes la música country para no aminorar, y esquivas los pensamientos con un sólo de banjo dispuesto a rasguear.
Pero quieto te quedas, cuando en el sin fin de incongruencias escritas al azar, recordas que el futuro te esta por golpear, y bajaste la guardia antes de empezar a creer que en esta calle no quedan recuerdos, y que al fondo de la vereda hay alguien empezando a doblar.
Santiago Abregú.
jueves, enero 17, 2013
Encallar
No nacimos para creer en los ojos con los que supiste mirar, nada crece en los silencios del recoveco que viniste a empantanar. Somos una mirada perdida en los bordes del más allá, giras tus pupilas solo para hacerme hablar, y logras en cada lágrima que yo pueda recordar.
Mantenes atados los brazos en las sillas que ponen tu mente en frío, y haces de vos no más que un cuenta gotas de cuentos inventados que sólo se diluyen en la ilusión de que todo sigue adelante. Y vez, lejos, estirando un poco el tiempo, a alguien que aparente ser lo que vos buscas, e insultas en tu mente a la vejez por no dejarte madurar. Caes entonces en la tentación de mandar todo a otro lugar, de correr los cuerpos de la vida ya mutilados y encadenar hechos y secuencias que no pudiste acomodar. Entonces entendes que pasaron tantas horas desde que nos supimos amar y desde lejos en otra vereda pensas, que no hay nada en el mundo que llene con tranquilidad esa ilusión a punto de encallar.
Santiago Abregú
Mantenes atados los brazos en las sillas que ponen tu mente en frío, y haces de vos no más que un cuenta gotas de cuentos inventados que sólo se diluyen en la ilusión de que todo sigue adelante. Y vez, lejos, estirando un poco el tiempo, a alguien que aparente ser lo que vos buscas, e insultas en tu mente a la vejez por no dejarte madurar. Caes entonces en la tentación de mandar todo a otro lugar, de correr los cuerpos de la vida ya mutilados y encadenar hechos y secuencias que no pudiste acomodar. Entonces entendes que pasaron tantas horas desde que nos supimos amar y desde lejos en otra vereda pensas, que no hay nada en el mundo que llene con tranquilidad esa ilusión a punto de encallar.
Santiago Abregú
lunes, diciembre 10, 2012
Sonrisa escogida
Nada parece describir ya este momento de estanque, donde los soles juegan a esconderse con los mal sabores de la hierba. Parten desde el anochecer corriendo recuerdos a mansalva, eligiendo recovecos que proteger y llorando lágrimas sin calma.
Padeciste del silencio que no quisiste ver, y se cierran las copas que comparten la bebida, y se derrite en tu boca el hielo que el escocés te hizo abandonar. Mencionas en balbuceos insultos y proverbios al azar, pensando en los murmullos que tu boca quiere cantar. Y morís entonces en cada intento de gritar, y te ahogas con ojos, y temblas con viento, y vez como de a poco cae, ese edificio cae, ese monumento cae. Y atras de todo eso apareces vos, con una sonrisa escogida, un sacrificio inventado y una suerte de pugliese que nadie nunca va a entender.
Santiago Abregú
Padeciste del silencio que no quisiste ver, y se cierran las copas que comparten la bebida, y se derrite en tu boca el hielo que el escocés te hizo abandonar. Mencionas en balbuceos insultos y proverbios al azar, pensando en los murmullos que tu boca quiere cantar. Y morís entonces en cada intento de gritar, y te ahogas con ojos, y temblas con viento, y vez como de a poco cae, ese edificio cae, ese monumento cae. Y atras de todo eso apareces vos, con una sonrisa escogida, un sacrificio inventado y una suerte de pugliese que nadie nunca va a entender.
Santiago Abregú
lunes, octubre 29, 2012
Negociado
Será que los días me estan pateando de atrás, o el tiempo esta en batalla directa con mi memoria, o la realidad supera las líneas que tengo para escribir y por eso de mi pluma no sale una lágrima de acordes para poder subsanar la bronca. O estamos acaso parados frente a la vereda de la verdad, y estas peleando golpe a golpe con el pasado que te atormenta.
La distancia es tal vez, una poesía mal escrita y vos no sos más que un renglón de los resabios de pasajes escritos. Quisiera atormentar entonces los adeptos a tu fascinacion de abandono, que gusta feliz de decir no, cuando existe un mínimo de Sí. Pero a la hora de negar perfectamente negocias con el nose, viendo que el "después vemos" vuelve a florecer. Caes entonces en la noción de las gotas que dejaste resbalar por el balcón de tu calle, y entonces entristecidos del tango amargo de pasión y sudor, no queda otra que cerrar la puerta para que el pasado no penetre y no deje a cuestas las fisuras que hace tiempo pararon pero nunca sanaron.
Santiago Abregu
La distancia es tal vez, una poesía mal escrita y vos no sos más que un renglón de los resabios de pasajes escritos. Quisiera atormentar entonces los adeptos a tu fascinacion de abandono, que gusta feliz de decir no, cuando existe un mínimo de Sí. Pero a la hora de negar perfectamente negocias con el nose, viendo que el "después vemos" vuelve a florecer. Caes entonces en la noción de las gotas que dejaste resbalar por el balcón de tu calle, y entonces entristecidos del tango amargo de pasión y sudor, no queda otra que cerrar la puerta para que el pasado no penetre y no deje a cuestas las fisuras que hace tiempo pararon pero nunca sanaron.
Santiago Abregu
viernes, octubre 12, 2012
Ser
Voy a imaginarnos juntos vestidos tirados en la cama;
voy a hacer de nosotros un cuento,
un sueño sin luces ni encierros.
Seremos los que vencemos el mal,
los dueños de los rostros alegres
y los silencios de diván.
Estaremos atados a nuestra paz,
querremos versos, cantos,
llantos y algo más.
Seras la única a la cual pida de beber,
seras parte de mi escencia
y de mi ser.
Estarás atenta a mis verdades,
besaras mi boca sin parar
y sin mirar.
Sonreíras un poco, la cerveza tirarás,
jugaras con mis huesos
y me haras caer.
Lloraras sin lágrimas al verme volver,
creceremos intactos,
perfectos.
Seremos roble en medio del bosque,
unidos, fuertes
y sin revoques.
Seré el que busque sacarte sonrisas,
seré quien escriba con viento palabras en tu espalda.
Voy a esperar instantes en silencio para sorprender,
cantaré al aire lo que no podemos cantar,
y seré parte de tu cuerpo vestido por desnudar.
Seremos el juego entero de embriagar,
estaremos ebrios de locura
y lograremos escapar.
Y en el ultimo salto antes de parar,
nos daremos cuenta que habremos triunfado
y de a poco habremos ganado la libertad.
Santiago Abregú
voy a hacer de nosotros un cuento,
un sueño sin luces ni encierros.
Seremos los que vencemos el mal,
los dueños de los rostros alegres
y los silencios de diván.
Estaremos atados a nuestra paz,
querremos versos, cantos,
llantos y algo más.
Seras la única a la cual pida de beber,
seras parte de mi escencia
y de mi ser.
Estarás atenta a mis verdades,
besaras mi boca sin parar
y sin mirar.
Sonreíras un poco, la cerveza tirarás,
jugaras con mis huesos
y me haras caer.
Lloraras sin lágrimas al verme volver,
creceremos intactos,
perfectos.
Seremos roble en medio del bosque,
unidos, fuertes
y sin revoques.
Seré el que busque sacarte sonrisas,
seré quien escriba con viento palabras en tu espalda.
Voy a esperar instantes en silencio para sorprender,
cantaré al aire lo que no podemos cantar,
y seré parte de tu cuerpo vestido por desnudar.
Seremos el juego entero de embriagar,
estaremos ebrios de locura
y lograremos escapar.
Y en el ultimo salto antes de parar,
nos daremos cuenta que habremos triunfado
y de a poco habremos ganado la libertad.
Santiago Abregú
martes, agosto 14, 2012
Antes de un Sí
Voy a empeñarme en no dar mas declaraciones de justicia y paz, ni vender mis humos al rionegro del pasado, ni insultar al aire blasfemias que no vas a escuchar. Total de nada sirve, insistir o escribir en tu frente presiones que identifican mi realidad, si al final la negatividad se antepone al universo que te quiero mostrar. Será que la nada decidió el destino pre-escrito. O que el sueño no parece más que un extracto de pesadilla, y es infame pensar que las palabras que siento parecen rebotar, y por más que intente alegrar las nubes, logras que la tormenta opaque cada centimetro de intento. Y prefiero entonces financiar una deuda de besos y prometer que todo en la almohada quedará, sabiendo que apenas en unos días todo mejora, pero sobre la mesa queda escrito que la negación antecede a la razón y que por más que lo intente simpre antes de un Si hay un no.
Santiago Abregú.
Santiago Abregú.
domingo, julio 29, 2012
Sonrisa estampada
No se si te animaste a notar la ausencia de sonido en tus palabras, cada vez un poco más vacías, sin sentido y con menos ironía. Poco a poco la vejez te carcome la sonrisa, y te volves un poco más inestable, menos influyente y más aburrida. Será que mentiste demasiado en la historia que esperabas contar. Pero no sos conciente ni medio metro de la razón que te hace virar. Son y serán tus fuertes los llantos en vano derramados. Y no me pidas pensar por tu razón, si hace rato dejamos de pensar; ya no tenes más esos vestidos de azar dibujados en la vidriera que era destinada para cantar algo más que los malos humores que te sabían aplacar. Es por eso que apagaste tu brillo en un diván del cual nunca pudiste regresar. Por ende te fuiste, partiste del mundo racional, creaste tu universo cubierto de niebla para ocultar tus frente en un hogar que con su fuego de a poco quemó la poca ilusión de tu boca para recuperar una sonrisa estampada y un tatuaje de gena que nunca más se irá.
Santiago Abregú
Santiago Abregú
viernes, julio 06, 2012
Para no cruzarnos
Estas de espaldas, o mirandome de frente, o ya me viste y no te vi. Pero estas. Estas quieta, medio incierta, despistada y desafinada. Relojeas entre el pelo si realmente soy yo, fingis no verme, preferis no verme, saber que el que esta ahí soy otro, soy el que no queres que sea ya. Y me miras un poco más, buscas el reflejo del vidrio para investigar. Y yo no paro de mirar, de decir la verdad. Estas ahí, parada, esquivaste la mirada, me pasaste por al lado, te acercaste a mi lado. Me ignoraste, me dejaste atorado, encadenado a la valla incierta del desconcierto. Sabiendo que hacías lo correcto, que lo mejor era no verme, lo mejor era estar lejos.
Cruzaste, sólo para no cruzarme, y nos cruzamos, no nos vimos pero nos miramos. Nos miramos y si que fingimos. Creímos no vernos para saber que nos vimos, y en un futuro preguntarnos, fuiste vos quin estaba ahi sentado y decirnos. Fuiste vos la que prefirió no extenderme la mano.
Santiago Abregú
Cruzaste, sólo para no cruzarme, y nos cruzamos, no nos vimos pero nos miramos. Nos miramos y si que fingimos. Creímos no vernos para saber que nos vimos, y en un futuro preguntarnos, fuiste vos quin estaba ahi sentado y decirnos. Fuiste vos la que prefirió no extenderme la mano.
Santiago Abregú
martes, junio 12, 2012
Me gustaría prevenirte de a poco de las cosas que te pueden suceder. Avisar simplemente que los gritos de tu libertad, enmarcados en un retrato de amor empezarán a decaer. Verás como los pasos que venían rectos empezaran a bailar, y en el mambo del desconcierto te encontraras consolando más que disfrutando; aguantando más que gozando.
Sentirás que ni los pies van a pasar desapercibidos, que te apedrearan con protestas insulsas; que harán de vos una simple bolsa de basura. Por eso te aviso, que con tu paciencia innata des un paso al costado, dejes los abrigos de invierno en la recamara, dejes de soñar con suelos y espadas. Te aferres a tu música, pensa en tus sonidos, porque con el correr del tiempo los corazones te censuraran. La carta más alta te hará bajar. Y vos, en tu recamara tirado pensarás, cual fue el error que cometiste para que esto se de así, y verás, que ningún error fue válido más que no haber terminado cuando recién arrancabas a amar.
Santiago Abregu
Sentirás que ni los pies van a pasar desapercibidos, que te apedrearan con protestas insulsas; que harán de vos una simple bolsa de basura. Por eso te aviso, que con tu paciencia innata des un paso al costado, dejes los abrigos de invierno en la recamara, dejes de soñar con suelos y espadas. Te aferres a tu música, pensa en tus sonidos, porque con el correr del tiempo los corazones te censuraran. La carta más alta te hará bajar. Y vos, en tu recamara tirado pensarás, cual fue el error que cometiste para que esto se de así, y verás, que ningún error fue válido más que no haber terminado cuando recién arrancabas a amar.
Santiago Abregu
martes, mayo 22, 2012
4 años luz
Nunca pude escribir los 22 de mayo, será que la congoja me aprieta los dedos, o que las lagrimas hacen que resbale todo lo que mi mano toque, o tan solo saber que aun no hemos podido atravesar ese pasaje que nos lleva a liberar de a poco lo que nos duele en verdad. Tal vez, estas lineas sean el comienzo para poder escapar de la angustia que nunca me va a dejar, y podre llegar de a poco a acostumbrar a esa herida que nunca sanará, y pensaré entonces en los sonidos que no quiero callar, y las canciones que quisiste cantar, y los juegos que cumplimos y las cervezas que bebimos, y los brazos que entrelazamos, y las alegrías que me dejaste, y los recuerdos que me regalaste, y los versos que desentonamos. Y quizá, después de 7 lineas me di cuenta que un
22 pude escribir, pero que no alcanzan letras para expresar cuanto falta a 4 años luz desde que no estas.
Santiago Abregu
22 pude escribir, pero que no alcanzan letras para expresar cuanto falta a 4 años luz desde que no estas.
Santiago Abregu
sábado, mayo 05, 2012
A cuerda
Te regalo un reloj de recuerdos para que entiendas los errores que cometiste en el pasado, para que veas que segundos son los que no tenes que repetir, que minutos son los que no quiero volver y que horas son las que quiero recordar. Te lo regalo entero, en su envoltorio original, como si nunca hubiera sido usado, como si no tuvieras ni que acomodarlo. Es a cuerda, es viejo, medio lento, pero sirve. Sirve para que me entiendas, para que te acostumbres a mis broncas, a mis temores, a mis locuras, a mis pesadillas y virtudes. Sirve para encontrarme cuando me queres buscar, para que me halles si en una de esas me quise escapar, sirve para que no me reclames, ni me recrimines, para que no me persigas con preguntas necias, para que no revolotees en mi inconciente con premisas falsas. Sirve para demostrar que en el tiempo que vivo con vos solo me importa estar, vencer, ganar, y aclarar, que el pasado lo pisamos juntos y que los errores solo quedan marcados en el tiempo, a travez de ese reloj de recuerdo que te doy para que entiendas que los errores que cometiste en el pasado... ya no son.
Santiago Abregú.
Santiago Abregú.
martes, abril 24, 2012
Te miro y pienso
Te miro y pienso, que hubiera sido de mi con vos, que sería de vos conmigo, que sería de nosotros hoy, que hubiese sido mañana, donde estaríamos sentados, tal vez acostados, recostados, tirados... Que hubiera sido del sueño, del mundo, de la historia, del sol que nace cuando caes, de lo que cayó cuando vos naciste. Que sería de mi remordimiento, de mis vicios insalubres, de mi locura musical, del silencio estampado en tu coraza, de los enojos imparciales, de los gritos prenupciales, del espanto recortado, del mundo, del sueño, de los tabacos, del alcohol, la cerveza, la resaca, la historia mal contada, los vinos bien helados, la fruta amarga, el rocío de la noche, las lagrimas que se fueron, las que vinieron, las que caen, las que vuelven, revuelven se tiran
se miran, se bajan, se escapan.
Donde estaría ubicado nuestro presente, en que futuro pasado, en que distancia distante, en que misterio anhelante, en donde estaría lo que no esta. Que recuerdos hubiésemos creado, que fábricas hubiesemos fundado, donde seríamos ahora, en que estado estaría nuestra historia y que hubiese sido de todo esto
si vemos que en verdad, lo que parecía eterno, nunca tuvo resto; y ahora, sentado a mil relojes de distancia entiendo... que nunca fuimos ciertos y que solo fuimos algo que con un par de maderas nunca pudo ser concreto.
Santiago Abregú...
Cosas que encuentro tiradas por ahi.... o no?
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