lunes, noviembre 29, 2010
Un otoño inesperado.
es ese instante sin salida,
es la perfecta relación entre mi cuerpo y tu sangria.
Es la botella derramada,
es el reproche de la nada.
La realidad infortuna,
la muerte desesperada,
el Sol que nos da agua,
la verdad que nos maltrata,
el mundo que nos tira,
y la soga que nos mira.
Es lo que te hace ser,
es el ser que te hace,
tu costumbre,
mi desarraigo,
mi experiencia,
tus paganos.
Es el juego de perder,
enroscarnos
siempre hasta el amanecer.
Es pedirte a gritos un beso,
es afanarte por las noches un poco mas de tu sexo.
Es aprender a ser 2,
es entender que igual somos uno.
Es medirte por el tiempo,
es jugar a ser relojes
y hacer espejos.
Es aferrarte a mi mano,
es soltarte, liberarte y encontrarnos.
Es estas ganas de mirarte,
de tenerte, de abrazarte.
Es esperar de vuelta tu llamado,
es escribir en primavera un otoño inesperado.
Santiago Abregú
martes, noviembre 23, 2010
Cómplices pacientes.
En lo que a mi respecta, prometo no hacerte caer, ni meterte de lleno en mis dolores. Buscaré la forma de no besarte con dolor, de no morir entre tus labios, o de no llorar bajo tu alfombra. Si me pides a gritos un regalo que sea simple y no anticuado, no me dejes librado al azar el destino de nuestra imagen, puede que me obscurezca la visión y que perdamos la huella.
En lo que a mi respecta, prometo no hacer de nosotros un sueño constante, un mundo idealizado, un amor inexistente, un amor sin referentes. Intentaré llenar las mañanas de voces, intentaré que sólo soñemos mientras dormimos o cuando lo hacemos, rogaré no bañar las esquinas de los muebles con secuelas de mis borracheras, o ahogarme en gritos bajo la ducha por los golpes que me da la madera.
También intentaré no dejarte ir de mi lado, no abandonar tu tú de mí, ni que nadie lo abandone. Pensare un poco mejor a la hora de vender mí alma al diablo, de beber a los gritos tus pecados. Alguna forma encontrare para no volverme adicto a este insomnio de día, a este sueño de noche intima, a este paseo mal hecho.
Es por eso que en lo que a mí respecta, amor mío, solo te pido que me tengas, que seas de mí un bastón, que me tengas aferrado, que me tengas cerca, que no me dejes en el zanjon. Te pido que sigas besándome así, que sigas poniendo los limites que merezco y merecí. Es por eso que te lo pido, para que nada nos duela ni nos hiera, para que sigamos siendo cómplices pacientes de un amor que esta mas allá de lo que a todos hacemos verles.
Santiago Abregú
martes, noviembre 09, 2010
La espera.

A veces uno no sabe lo que espera, si es que lo espera. Agota mil segundos pensando en si realmente vale la pena esa espera, si la tensión dibujada en sus dedos es un sintoma necesario de semejante espera.
Que nos hace esperar algo que no necesitamos esperar; esos besos, esa ilusión, ese llamado, ese dibujo en el pizarrón, esa historia vacía, esa canción inmaculada, esa reacción inesperada, ese publico desatento, esa soledad tan llena de lágrimas...
Uno espera al mundo, espera a su mundo, espera la eterna felicidad que nos denote la simple tristeza. Un niño espera su chocolate, una niña su muñeca, una joven espera su principe azul, un joven su guitarra preciada. Una mujer espera que él se de cuenta, y un hombre, tan solo un hombre espera que las cosas que tanto quiere, de nuevo, no desaparezcan.
jueves, octubre 28, 2010
Incandescentes

Los caminos se hacen eternos cuando los olores preceden a los sueños, convidamos en la esquina algo de nuestra suerte mesquina. Intento correrte del cordón, en una de esas te das cuenta que te miro de lejos. Todo esta quieto en este instante, el sueño recorre las vías directo a tu inconciente, la frente va desde arriba mirando los pasillos con nostalgia. Recordas un poco de tu infancia, la inocencia te delata. Acaso no vale la pena volver a pensar en las cosas que decidimos dejar? Los libros de fotografía no hacen más que corroborar las decisiones que por las dudas alguna vez fueron elegidas.
Extraviamos desde adentro un sin fin de recuerdos que prefieren ocultarse, compramos un vale de sueños para alquilarlos más adelante. Dejamos espacio para que todo lo que viene no sea un desastre. Afinamos nuestra mirada, enfilamos nuestras manos hacia la punta de nuestra daga. Nos besamos firmemente, nos acariciamos eternamente, nos mostramos
Santiago Abregú
viernes, octubre 22, 2010
Ningun 22 en vano
Santiago Abregu
AL gran Eric Buch
jueves, octubre 21, 2010
Tengo ganas ( miercoles )
de dejar plasmado en una hoja lo que siento cuando te miro,
Que entiendas que tus besos los miercoles me saben a secos
que no es porque no te quiera, sino porque te tengo lejos.
Tengo ganas de que me abras los ojos con tus labios,
que me culpes de ser el dueño de tus sueños extraños,
que no me prohibas decirte cuanto te amo
y que leamos juntos algun otro cuento barato.
Tengo ganas de no parar jamas,
De derribar el miercoles y que sea viernes,
de mirarte de cerca, de besarte de a poco las cejas,
De crecer con vos a mi lado
De que seamos más que unos enamorados.
Tengo ganas de vestirnos de piel
De ayudar a la cama a que elija tu corcet,
De vender al techo un video de ilusiones ilusas
de que te sientas feliz de estar al lado de mi vida.
Tengo ganas de no dejar de escribir esta prosa
de llenarla de letras, de puntos y comas
de exparcirla por la ciudad, de venderla en cada esquina
en cada lugar.
Tengo ganas de besarte lentamente,
ganas de mirarte y de quererte
Tengo ganas de no dejar de hablar
Pero tu boca me llama despacito para que la deje besar.
Santiago Abregú
jueves, octubre 07, 2010
Textos Inconclusos part III
Es horrible que te animes a recolectar trocitos de mi pasado con la pala donde también metiste tus antiguos estados. Hablas directamente a mi boca pidiendo que me calle, que te bese, que me escape. No puedo quedarme sin antes irme de tu cabeza, necesitamos desconectar esos cables pelados que nos unen a ese antiguo altar imaginario que alguna vez supimos pintar.
Nada de experimentos, menos de sueños eternos. Caminaste fijamente hacia mis ojos, presentando lo real, lo verdaderamente poco. Supiste entonces que era el final, era el momento exacto en el que un día, de a poco, ibas a empezar a desamar.
Escapar I
No es que no extrañemos parte de nuestro cuerpo, que aun desee verte corriendo de un lado para el otro diciendo que todo esta a punto de empezar, otra vez. No te mentiría jamás diciendo que necesito un poco de tu aire cada 2 minutos para poder ser feliz. Solo basta imaginarte tirada en mi mente, buceando en lo profundo de mi inconsciente para reconectar esos cables que quemaste el día que por la ventana decidiste escaparte.
Escapar II
Fuiste mas lejos de lo que habíamos planeado, trotaste el mundo entero buscando explicaciones de lo que nunca fue contado. Raras veces supimos vestirnos de amor para disfrutar de la noche en pantuflas mirando el televisor. Solo el estertor nos avisaba de nuestra presencia, solo vos me besabas sin hacerme cosquillas. Es necesario entonces volver a pensar en no volvernos a ir, en recolectar un verso del recuerdo que nos gusta traer.
Todos escritos por: Santiago Abregú