miércoles, enero 19, 2011

Hasta encontrarte


A veces tengo esos días en que recorrer la ciudad parece un pasatiempo perdido, esos días en que aparece la nostalgia tatuada hasta en la uña del pie, donde la lluvia me moja el ánimo, donde sólo quiero mirar las nubes y pensar en volver.
Son esos días en que ni la musica nos reconforta un poco. Esos en que preferis llamar a un amigo y quedarte callado, donde las noticias parecen experimentos, el sueño es tan sólo un poco de un nuevo juego.
Días en que perdemos la nocion del tiempo, donde vos vas caminando de un lado al otro y yo sólo me quedo mirandote. Donde te veo cada día mas linda y mas tierna, donde me vuelvo un iluso al pensar en tu silueta.
A veces tengo esos días en que desearia ir a buscarte, encontrarte, besarte, amarte y no dejarte; esos días en que la lluvia sólo me produce nostalgia, y esa nostalgia sólo la quiero compartir con vos, que por mas lejos que estes sabes que lo que pretendo es encontrarte y no soltarte.


Santiago Abregú

lunes, enero 10, 2011

Nada vuelve

Algo dice que nada vuelve luego de un viaje, que los viejos pasajes quedan enterrados en la arena de los prados que ya vencidos de Enero abandonamos. EL sol, viejo rostro de algún Dios que nos regalo su afán. Esos picos puntiagudos en forma de medanos que nos describen el amanecer casi romántico del cual no podemos despegarnos. La locura inquebrantable de los ojos lloroso causados por la sal que nos mantiene a flote la presión, la realidad vertida en el cajón, cerrada con cerradura, clavos y hasta dolor; el sueño petrificado de una amanecer permanente, los besos en la ducha y los juegos de una infancia medio brusca.
Algo dice que nada vuelve luego de un viaje, que vos y yo nos quedamos en el paraje, mirando las olas otra vez golpear contra la arena como si fuera una primera vez, y el verano en nuestro cuerpo marcado nos permite decir que mas allá de los medanos y los caracoles, el sueño de vivir lejos de donde nadie vive no es imposible, ni mucho menos predecible.


Santiago Abregú

domingo, diciembre 19, 2010

Tu y yo (vos y yo)

Tu y yo,
vos y yo,
amor y desamor
dolor y alegria
festejos y mentiras.

Tu y yo,
Vos y yo,
Cuerpos desnudos y vestidos
Sueños embriagados y perdidos

Tu y yo
Vos sin yo
Dolor y perdición
culpa y rencor

Tu y yo
Yo sin vos
tristeza y paz
dolor y culpa

Vos y yo
Tu y yo
Juntos los dos
Algo más que la mentira que vestimos
cuando jugamos a mentirle al amor

Vos y yo
Lo que nos queda de la resaca
de habernos visto embriagados
tirando al techo los recuerdos del pasado

Tu y yo.,,, Vos y yo




Santiago Abregú

jueves, diciembre 16, 2010

Ellos, nosotros. (tu y yo)

Ella no sabe pedir perdón
no sabe decir basta
mucho menos decir adiós

El no piensa en cambiar de lugar los papeles
no cree que sirve seguir mirando a la gente
no piensa en seguir siendo un ente

Ellos desvían su atención
se miran,
se escuchan,
se entregan amor

Nostros nos vestimos
tambien nos desvestimos
jugamos a ser santos
y con el demonio embriagarnos

Yo no puedo mirar desde aca
la mente se me nubla
los ojos se perfuman

Vos no sabes mirarme
mucho menos cantarme.
Vos esperas mas de lo mismo
y yo te espero sentado
a lo lejos en mi nido

Mendigas pidiendome besos
Amagas con un par de bostezos
Me miras con amor
te arrodillas pidiendo perdón

Y yo, cual tristeza eterna
miro detras de tus venas
miro de cerca tu piel de seda
y escucho al oído tus llantos que se oyen perdidos


Santiago ABregú

lunes, noviembre 29, 2010

Un otoño inesperado.

Es ese instante de tu vida,
es ese instante sin salida,
es la perfecta relación entre mi cuerpo y tu sangria.
Es la botella derramada,
es el reproche de la nada.
La realidad infortuna,
la muerte desesperada,
el Sol que nos da agua,
la verdad que nos maltrata,
el mundo que nos tira,
y la soga que nos mira.
Es lo que te hace ser,
es el ser que te hace,
tu costumbre,
mi desarraigo,
mi experiencia,
tus paganos.
Es el juego de perder,
enroscarnos
siempre hasta el amanecer.
Es pedirte a gritos un beso,
es afanarte por las noches un poco mas de tu sexo.
Es aprender a ser 2,
es entender que igual somos uno.
Es medirte por el tiempo,
es jugar a ser relojes
y hacer espejos.
Es aferrarte a mi mano,
es soltarte, liberarte y encontrarnos.
Es estas ganas de mirarte,
de tenerte, de abrazarte.
Es esperar de vuelta tu llamado,
es escribir en primavera un otoño inesperado.


Santiago Abregú

martes, noviembre 23, 2010

Cómplices pacientes.

En lo que a mi respecta, prometo no hacerte caer, ni meterte de lleno en mis dolores. Buscaré la forma de no besarte con dolor, de no morir entre tus labios, o de no llorar bajo tu alfombra. Si me pides a gritos un regalo que sea simple y no anticuado, no me dejes librado al azar el destino de nuestra imagen, puede que me obscurezca la visión y que perdamos la huella.

En lo que a mi respecta, prometo no hacer de nosotros un sueño constante, un mundo idealizado, un amor inexistente, un amor sin referentes. Intentaré llenar las mañanas de voces, intentaré que sólo soñemos mientras dormimos o cuando lo hacemos, rogaré no bañar las esquinas de los muebles con secuelas de mis borracheras, o ahogarme en gritos bajo la ducha por los golpes que me da la madera.

También intentaré no dejarte ir de mi lado, no abandonar tu tú de mí, ni que nadie lo abandone. Pensare un poco mejor a la hora de vender mí alma al diablo, de beber a los gritos tus pecados. Alguna forma encontrare para no volverme adicto a este insomnio de día, a este sueño de noche intima, a este paseo mal hecho.

Es por eso que en lo que a mí respecta, amor mío, solo te pido que me tengas, que seas de mí un bastón, que me tengas aferrado, que me tengas cerca, que no me dejes en el zanjon. Te pido que sigas besándome así, que sigas poniendo los limites que merezco y merecí. Es por eso que te lo pido, para que nada nos duela ni nos hiera, para que sigamos siendo cómplices pacientes de un amor que esta mas allá de lo que a todos hacemos verles.



Santiago Abregú

martes, noviembre 09, 2010

La espera.


A veces uno no sabe lo que espera, si es que lo espera. Agota mil segundos pensando en si realmente vale la pena esa espera, si la tensión dibujada en sus dedos es un sintoma necesario de semejante espera.
Que nos hace esperar algo que no necesitamos esperar; esos besos, esa ilusión, ese llamado, ese dibujo en el pizarrón, esa historia vacía, esa canción inmaculada, esa reacción inesperada, ese publico desatento, esa soledad tan llena de lágrimas...
Uno espera al mundo, espera a su mundo, espera la eterna felicidad que nos denote la simple tristeza. Un niño espera su chocolate, una niña su muñeca, una joven espera su principe azul, un joven su guitarra preciada. Una mujer espera que él se de cuenta, y un hombre, tan solo un hombre espera que las cosas que tanto quiere, de nuevo, no desaparezcan.